La opositora venezolana María Corina Machado declaró en Washington que entregó al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, la medalla de su Premio Nobel de la Paz, tras una reunión sostenida en la Casa Blanca, en un hecho que generó reacciones debido a que el galardón es considerado intransferible por el comité que lo otorga.
WASHINGTON.-
La dirigente opositora venezolana María Corina Machado aseguró este jueves que entregó al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, la medalla correspondiente a su Premio Nobel de la Paz, luego de sostener una reunión con el mandatario en la Casa Blanca. La declaración fue realizada ante medios de comunicación frente al Capitolio estadunidense, donde la política fue abordada por periodistas tras el encuentro.
“Le entregué al presidente de Estados Unidos la medalla del Premio Nobel de la Paz”, afirmó Machado, sin ofrecer mayores detalles sobre el contexto o las condiciones en las que se habría realizado dicha entrega. Al ser cuestionada por la prensa sobre si el mandatario aceptó formalmente la medalla, la opositora no respondió a las preguntas.
El señalamiento generó atención mediática debido a que el Premio Nobel de la Paz es considerado un reconocimiento personal e intransferible por el Comité Nobel Noruego, organismo encargado de su otorgamiento. De acuerdo con las normas que rigen este galardón, la medalla no puede ser cedida oficialmente a otra persona, ya que representa un reconocimiento individual o colectivo específico.
La reunión entre María Corina Machado y Donald Trump se realizó en un contexto de contactos políticos y diplomáticos relacionados con la situación de Venezuela, país que enfrenta desde hace años una profunda crisis política, económica y social. Machado es una de las figuras más visibles de la oposición venezolana y ha sostenido encuentros con distintos actores internacionales en busca de respaldo para su causa.

Donald Trump, por su parte, ha manifestado en diversas ocasiones su interés en recibir el Premio Nobel de la Paz. El mandatario ha señalado públicamente que considera merecer el galardón por lo que describe como su papel en la reducción de conflictos internacionales y en la mediación de disputas entre distintos países.
En reiteradas declaraciones, Trump ha afirmado haber contribuido a la detención de al menos ocho guerras o conflictos en menos de un año. Sin embargo, analistas y observadores internacionales han señalado que muchos de estos acuerdos corresponden a altos al fuego temporales o a la resolución de disputas no armadas, lo que ha generado debate sobre el alcance real de dichos logros.
La afirmación de Machado se da en un momento en el que el Nobel de la Paz continúa siendo un tema de discusión en la política internacional, especialmente en torno a figuras que han expresado abiertamente su aspiración a recibirlo. En el pasado, otros líderes políticos han sido propuestos o han manifestado su interés en el reconocimiento, lo que suele generar controversia y debate público.

Hasta el momento, no ha habido una postura oficial por parte de la Casa Blanca ni del propio Donald Trump respecto a la declaración de Machado. Tampoco el Comité Nobel ha emitido comentarios sobre el caso, ni sobre la supuesta entrega de la medalla mencionada por la dirigente venezolana.
Especialistas en derecho internacional y en el funcionamiento del Premio Nobel han recordado que, aunque una persona galardonada puede disponer físicamente de su medalla, su entrega simbólica a un tercero no implica un traspaso del reconocimiento ni tiene validez oficial ante el organismo que concede el premio.
La declaración de Machado ha sido interpretada por algunos sectores como un gesto político, mientras que otros la consideran una acción simbólica orientada a reforzar vínculos con el presidente estadunidense. No obstante, la falta de detalles sobre la reunión y sobre la reacción de Trump ha dejado abiertas diversas interpretaciones.
María Corina Machado continúa posicionándose como una de las principales voces de la oposición venezolana en el ámbito internacional, manteniendo presencia en foros y encuentros con líderes extranjeros. Su visita a Washington y su reunión con Trump forman parte de una agenda enfocada en visibilizar la situación de Venezuela y en buscar apoyos políticos.
El episodio también pone nuevamente en el debate público el interés de Donald Trump por el Premio Nobel de la Paz, un reconocimiento que ha mencionado en múltiples ocasiones como una aspiración personal, en contraste con las críticas que ha recibido su política exterior durante distintos periodos.
Mientras tanto, la supuesta entrega de la medalla continúa generando reacciones y cuestionamientos, a la espera de que se emitan posicionamientos oficiales que aclaren el alcance y el significado del gesto señalado por la dirigente venezolana.
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