La develación de una pieza artística intervenida con arte wixárika, elaborada por artesanas y artesanos de Nayarit e instalada frente al emblemático Oso y el Madroño en la Puerta del Sol, simboliza el hermanamiento cultural entre Nayarit y Madrid, proyectando la cosmovisión indígena a uno de los espacios urbanos más representativos de Europa.
MADRID.-
La capital de España fue escenario de un encuentro cultural de relevancia internacional con la develación de una pieza artística intervenida con arte wixárika, instalada en la Puerta del Sol, uno de los espacios más emblemáticos y concurridos de Madrid. La obra, colocada frente al icónico monumento del Oso y el Madroño, representa un acto simbólico de hermanamiento entre el estado de Nayarit y la ciudad de Madrid, a través del arte originario y la identidad ancestral del pueblo wixárika.
La pieza fue elaborada por artesanas y artesanos wixárikas, quienes plasmaron en ella técnicas tradicionales como la chaquira, además de símbolos profundamente arraigados en su cosmovisión espiritual. Cada elemento visual representa fragmentos de su historia, su relación con la naturaleza y su concepción del universo, convirtiendo la obra en un testimonio vivo de una cultura que ha trascendido generaciones.
Esta intervención artística forma parte de la visión cultural y de proyección internacional impulsada por el gobernador de Nayarit, Miguel Ángel Navarro Quintero, con el objetivo de posicionar al estado como un referente del arte originario mexicano y del diálogo intercultural. A través de estas acciones, el gobierno estatal busca llevar la riqueza cultural de Nayarit a escenarios internacionales, promoviendo el respeto, la preservación y el reconocimiento de los pueblos originarios.
La obra incorpora símbolos que representan el camino ceremonial hacia Wirikuta, sitio sagrado del pueblo wixárika y reconocido por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) por su valor espiritual y cultural. Este recorrido ceremonial, fundamental en la cosmovisión wixárika, fue trasladado simbólicamente al corazón de Madrid, conectando dos territorios separados por miles de kilómetros a través del arte y la espiritualidad.

Autoridades culturales y representantes institucionales destacaron que la instalación de esta pieza en un espacio público de alta visibilidad no solo promueve el arte wixárika, sino que también genera un diálogo entre culturas, permitiendo que habitantes y visitantes de Madrid conozcan una expresión artística profundamente ligada a la identidad de Nayarit y de México.
El arte wixárika se caracteriza por su riqueza simbólica y por el uso minucioso de la chaquira, una técnica que requiere paciencia, precisión y un profundo conocimiento de los significados que se representan. En esta obra, los colores y figuras no son decorativos, sino portadores de mensajes espirituales que narran el origen del mundo, la conexión con los dioses y el equilibrio entre el ser humano y la naturaleza.
La presencia de esta pieza en la Puerta del Sol refuerza el valor del arte como un lenguaje universal capaz de tender puentes entre culturas, tiempos y geografías. Además, visibiliza el trabajo de las comunidades indígenas, reconociendo su aportación al patrimonio cultural vivo y su vigencia en el contexto contemporáneo.
Para el Gobierno de Nayarit, este hermanamiento cultural con Madrid representa una oportunidad para fortalecer la proyección internacional del estado, no solo en el ámbito cultural, sino también como una entidad que promueve el respeto a la diversidad, la identidad y el diálogo entre pueblos. Estas acciones se suman a una estrategia integral de promoción cultural que busca abrir nuevos espacios de reconocimiento para las expresiones artísticas originarias.
El evento también fue valorado como una muestra de cómo el arte puede convertirse en un vehículo de diplomacia cultural, generando vínculos sólidos basados en el respeto mutuo y el intercambio de saberes. La obra wixárika instalada en Madrid se convierte así en un símbolo tangible de la presencia de Nayarit en el mundo.

Con esta acción, Nayarit comparte su patrimonio vivo más allá de sus fronteras, reafirmando que el arte wixárika es una manifestación cultural vigente, capaz de dialogar con entornos urbanos contemporáneos sin perder su esencia ancestral. La pieza permanecerá como un recordatorio de que la identidad, la historia y la espiritualidad pueden convivir y ser apreciadas en cualquier parte del mundo.
Este hermanamiento cultural consolida a Nayarit como un estado que apuesta por la cultura como eje de desarrollo, entendiendo que el reconocimiento internacional del arte originario contribuye a su preservación y a la valoración de las comunidades que lo mantienen vivo.
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