La zona arqueológica Los Toriles, ubicada en el municipio de Ixtlán del Río, representa uno de los principales vestigios prehispánicos del sur de Nayarit y destaca por albergar uno de los pocos templos circulares registrados en Mesoamérica. Este sitio histórico permanece abierto al público de miércoles a domingo y ofrece una experiencia cultural que permite conocer formas de vida que se desarrollaron entre los años 700 y 1200 después de Cristo.
IXTLÁN DEL RÍO.-
En el sur del estado de Nayarit se localiza Los Toriles, una de las zonas arqueológicas más representativas de la región y considerada una ventana a la edad antigua del occidente de México. Este sitio prehispánico, situado en el municipio de Ixtlán del Río, constituye un punto de referencia para comprender la organización social, religiosa y arquitectónica de las culturas que habitaron la zona entre los años 700 y 1200 d.C.
Las zonas arqueológicas de México forman parte del patrimonio histórico nacional y preservan evidencia material del pasado cultural y social de las civilizaciones prehispánicas. En ese contexto, Los Toriles destaca por su singularidad arquitectónica, ya que alberga uno de los pocos templos circulares documentados en Mesoamérica, característica que lo convierte en un sitio de especial interés para investigadores y visitantes.
El templo circular, conocido como “Templo de Ehécatl”, es uno de los principales atractivos del lugar. Su estructura, de base redonda, contrasta con la mayoría de los edificios rectangulares característicos de otras regiones mesoamericanas. Esta particularidad arquitectónica sugiere influencias culturales y conexiones comerciales con otras áreas del occidente y centro del país.
Además del templo circular, en Los Toriles se pueden observar escalinatas, casas-habitación, altares, banquetas y sistemas de drenaje, lo que permite apreciar el grado de planificación urbana alcanzado por sus antiguos habitantes. Estos vestigios ofrecen información relevante sobre la vida cotidiana, las actividades productivas y las prácticas ceremoniales que se desarrollaban en la región.
Uno de los elementos asociados a esta zona es la presencia de tumbas de tiro, un tipo de estructura funeraria característica del occidente de México. Estas tumbas consisten en un pozo vertical que conduce a cámaras subterráneas donde se depositaban ofrendas y restos humanos, lo que refleja complejas creencias en torno a la muerte y el más allá.

La importancia de Los Toriles radica no solo en su valor arqueológico, sino también en su potencial como atractivo turístico y educativo. El sitio permanece abierto al público de miércoles a domingo, en un horario de 10:00 a 14:00 horas, con un costo de acceso de 70 pesos por persona. La visita permite recorrer las estructuras y conocer, a través de la observación directa, una parte fundamental de la historia antigua de Nayarit.
Autoridades culturales han señalado que la conservación de zonas arqueológicas como Los Toriles es esencial para fortalecer la identidad regional y promover el conocimiento del pasado prehispánico. Estos espacios representan una oportunidad para que estudiantes, investigadores y turistas comprendan la diversidad cultural que caracterizó al territorio nayarita antes de la llegada de los europeos.
El municipio de Ixtlán del Río, donde se ubica el sitio, se ha consolidado como un punto estratégico para el turismo cultural en el sur del estado. La cercanía de Los Toriles con la cabecera municipal facilita el acceso a visitantes locales y foráneos interesados en explorar el patrimonio histórico de la región.
Recorrer Los Toriles implica adentrarse en una etapa de la historia en la que florecieron comunidades organizadas con sistemas constructivos avanzados y expresiones simbólicas propias. Las estructuras aún visibles permiten imaginar la dinámica social y ceremonial que tuvo lugar en este asentamiento hace más de mil años.

La preservación y difusión de este tipo de espacios contribuye al fortalecimiento de la memoria histórica y al impulso del turismo cultural en Nayarit. Conservar estos vestigios no solo implica proteger piedras y estructuras, sino resguardar el legado de las generaciones que dieron forma a la identidad del occidente mexicano.
Los Toriles se mantiene como un referente del pasado prehispánico en Nayarit y como una invitación abierta a conocer la riqueza arqueológica del estado, ofreciendo a quienes lo visitan una experiencia que conecta el presente con la antigüedad.
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